1. ROMPÉIS EL HIELO CON EL FOTÓGRAFO
Una de las mayores ventajas de hacer una sesión de fotografía antes de la boda es la conexión que se genera con el fotógrafo. Porque sí, una cámara impone. No todo el mundo está acostumbrado a estar frente a un objetivo, y menos en un momento tan cargado de emociones como una boda.
Una sesión de fotos preboda permite:
- Conocer la forma de trabajar del fotógrafo.
- Sentirse más cómodo delante de la cámara.
- Probar qué tipo de fotos os gustan (más espontáneas, más posadas, más artísticas…).
- Quitaros esa sensación de “¿dónde pongo las manos?” o “¿estamos haciendo el ridículo?”.
Al final, lo que conseguís es confianza. Y eso, en fotos, se nota muchísimo.
2. TENÉIS FOTOS VUESTRAS SIN VESTIDO NI TRAJE, PERO TAMBIÉN MUY ESPECIALES
Las fotos de boda son preciosas, sí, pero tienen un código visual muy marcado: ropa formal, lugares decorados, maquillaje perfecto, muchos invitados… ¿Y si os apetece tener imágenes que hablen de vosotros tal como sois y más naturales?
Una sesión preboda os da ese espacio. Podéis vestir como os apetezca, elegir un lugar significativo y simplemente… estar juntos. Sin reloj, sin público (o sí, si así lo queréis) y, sobre todo, sin presión.
3. GANÁIS MATERIAL GRÁFICO MUY ÚTIL PARA LA BODA
La sesión no solo es para tener un recuerdo. También podéis aprovechar las fotos para otros detalles del gran día. Por ejemplo:
- Invitaciones o “save the date” personalizados.
- Pósters o carteles para la entrada de la boda.
- Álbum de firmas para que los invitados os dejen mensajes.
- Decoración del rincón de bienvenida.
Es decir, no se queda en una carpeta del ordenador: las fotos de la preboda pueden formar parte de la experiencia de vuestra boda desde el principio.
4. ES UNA EXCUSA PARA HACER ALGO JUNTOS (Y PARAR UN POCO)
Que nadie te engañe, los meses antes de una boda son un auténtico caos. Citas, proveedores, decisiones, cambios de última hora, nervios… La sesión preboda, aunque sea una hora o dos, es un paréntesis. Una pausa. Un rato en el que no tenéis que hacer nada más que estar juntos y disfrutar.
Y sí, aunque sea para hacer fotos, si el fotógrafo os hace sentir cómodos, puede ser una experiencia muy divertida. O muy emotiva. O muy vuestra.
Y si sois de los que no tienen casi fotos juntos (más allá de selfies o fotos grupales), esta es la oportunidad perfecta para tener imágenes bien hechas, cuidadas, que no parezcan “postureo”, sino algo sincero.
5. OS DA SEGURIDAD EL DÍA DE LA BODA
Después de haber hecho una sesión previa, el día de la boda ya no vais a estar preguntándoos si salís bien, si estáis posando raro o si la cámara os intimida. Ya sabéis cómo va. Sabéis que podéis confiar. Y eso os libera.
Además, permite que el fotógrafo de bodas en Coruña (o dónde os caséis) también os conozca mejor: cómo os movéis, qué gestos tenéis, qué tipo de plano os favorece. Todo eso lo tendrá en cuenta cuando llegue el gran día y no haya segundas oportunidades.
ENTONCES… MERECE LA PENA UNA SESIÓN DE FOTOS PREBODA?
Sí, si queréis fotos que hablen de vosotros más allá del traje y el vestido. Sí, si os incomoda estar frente a una cámara y preferís quitaros esa tensión antes del gran día. Y sí, si queréis que el fotógrafo os conozca de verdad, y no empiece a entender vuestra dinámica justo cuando empieza la ceremonia.
Porque no es solo hacer fotos bonitas. Es una forma de romper el hielo con el fotógrafo, para preparar el terreno y para tener un recuerdo más real de quiénes sois como pareja.
No hace falta que sea complicada ni que tengáis una idea súper original. Basta con que sea honesta. Elegid un lugar, una ropa cómoda y un fotógrafo con el que os sintáis bien. Lo demás, fluye.